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Por más que quieras a tu perro, no es una persona: la importancia de respetar su dignidad y su naturaleza.

11 Febrero, 2016 0 comentarios Deja un comentario

Tengo varios perros en casa. Se han apropiado de mi sala de tv, del cuarto de los niños, de mi cama, de mi sillón favorito. Viven como un miembro más de la familia y muchas veces como el centro de atención. Sin embargo no nos olvidamos que son perros, que tienen necesidades de perros y deben recibir un trato de acuerdo a su naturaleza. Esto no significa que no los quiera con devoción, pero los quiero así, como perros. En la mañana un poco más tarde que temprano salen a dar un paseo y a husmear por el vecindario, les encanta hacer ladrar a los perros de los vecinos, una pequeña escaramuza con una puerta de por medio y más alardeo que agresión. Nos encargamos de darles alguna sesión de entrenamiento y hacemos que utilicen sus sentidos para encontrar algunas llaves escondidas, el control de la tele que siempre se pierde y hasta alguna moneda olvidada por ahí. Comen una vez al día una dieta acorde a su naturaleza, duermen y hacemos algo similar al día siguiente.

Siempre hemos entendido que los perros son perros y son felices siendo perros, tratamos de respetar su naturaleza y damos por ahí algunos consejos a nuestros amigos cuando nos consultan algo acerca de comportamientos y conductas inapropiadas de sus perros. Casi siempre nos encontramos con que estos comportamientos tienen un origen común, a los cachorros no se les permitió crecer como cachorros y trataron de crearles una vida como un miembro más de la familia, pero como un miembro humano, no un miembro perro, de otra especie, de otra naturaleza, con necesidades distintas a las nuestras.

Los perros tienen emociones y sentimientos, tienen una interpretación del mundo que los rodea y actúan en consecuencia, pero como perros, no como humanos. Un perro es feliz teniendo a un líder que sea congruente, les gusta seguir, les gusta pertenecer y les gusta que alguien más tome las decisiones importantes. Pero no comprenden un mundo sin ese liderazgo y cuando falta tienen entonces la necesidad de llenar ese vacío. Ahí vienen entonces los problemas. Los cachorros tienen etapas de desarrollo muy importantes, donde las experiencias que se viven en esas etapas los marcarán de por vida. Un cachorro es muy dependiente, a un cachorro le gusta seguir, llevemos al cachorro al parque y aprovechemos esta etapa para que nos siga sin la necesidad de atarlo a una correa. Vamos a ponerle una correa que sea un instrumento de seguridad, no un instrumento para proporcionar dolor, castigo y experiencias negativas. Si hacemos esto entonces el cachorro nunca aprenderá a seguirnos, más bien aprenderá a evadirnos, cuando lo saquemos al parque de adulto lo primero que hará será tratar de alejarse de nosotros porque no supimos ser unos buenos líderes. Luego un cachorro aprende a jugar, es el momento de decirle con qué debe jugar y cómo debe hacerlo. Aprende a explorar al mundo con su hocico, debemos entonces enseñarle que nuestra piel es sensible y no debe lastimarnos. De otra forma cuando sea adulto y tenga la extraordinaria potencia en su mordida podría lastimarnos porque nunca le mostramos que puede hacernos daño. Así les mostraremos a nuestros cachorros que somos unos líderes confiables, inteligentes, con dirección y congruentes. Dejamos que nuestros cachorros crezcan como perros, con la interpretación de su mundo desde el punto de vista perro, no como humanos.

Así como debemos tratar de ser unos buenos líderes en la formación de nuestros cachorros, seamos unos buenos líderes en la selección de sus alimentos. Un buen líder sabe lo que es bueno para sus perros, un buen líder selecciona alimentos que contienen los nutrientes necesarios para su desarrollo, un buen líder sabe que los perros son carnívoros y proporcionará los alimentos adecuados para su especie. Si los cachorros no obtienen alimentos sanos crecerán desarrollando problemas de salud, crecerán con alergias, con problemas en la piel, con sarro en los dientes, con trastornos digestivos, con debilidad. Los perros son perros y son felices siendo perros, son felices comiendo como perros, comiendo como siempre debieron haberlo hecho, una dieta que respete su naturaleza y que guarde el fino balance entre lo que quiere comer, lo que necesita comer y lo que su organismo es capaz de digerir.

Los problemas de comportamiento de nuestros perros son consecuencia de no haber entendido que son perros y tienen necesidades específicas en su desarrollo. Los problemas de salud en los perros son consecuencia de una alimentación inapropiada. Restablecer la buena salud de nuestros perros es tan simple como cambiar su alimentación, no esperemos a que sea demasiado tarde.

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